lunes, 17 de julio de 2017

La vuelta al mundo en papel: Japón

lunes, 17 de julio de 2017
Si dedicaba en febrero toda una entrada a explicaros un poquito mi amor por Inglaterra a través de algunos libros, no es menos importante para mí venir hoy a plasmar unas cuantas líneas sobre Japón. 

Imagen extraída de http://regex.info 
La vuelta al mundo en papel, ideada y coordinada por Sandra de Mi rincón de libros y yo, es una de esas ideas a las que no puedo evitar sumarme incluso cuando tiempo es lo que menos me sobra. Porque, si algo he aprendido de mí misma de manera especial en los últimos siete años, es que viajar es algo que me apasiona y me hace crecer. Y Japón, ¡qué puedo deciros de Japón! No he llegado a pisarlo (todavía), pero es uno de los grandes motores de mi vida. El amor por su lengua, por su música y por sus costumbres me acercaron a algunas de las personas que más me importan y me convirtieron en la persona que he llegado a ser. Soy una fanática de su historia, de su comida y de sus cómics. La literatura es una de las asignaturas que tengo más pendientes y quiero disculparme de entrada, pues hay varios títulos (The pillow book de Sei Shonagon, Grotesque de Natsuo Kirino, cualquiera de Ranpo Edogawa...) que me habría gustado incluir y no ha podido ser; no me gusta hablar de libros que no he leído y no he podido ponerme con estos pese a que tengo muchísimas ganas de hacerlo. También quiero decir desde ya que no voy a recomendar ninguna obra de Haruki Murakami porque lo poco que he leído de él no me mueve a hacerlo: Norwegian Wood me pareció deleznable y, de sus libros de relatos, hay algunas piezas que me parecen muy interesantes pero el grueso me ha dejado a medias.

En fin, que es una entrada coja teniendo en cuenta lo que había planeado, pero nunca voy a recomendar obras que no conozca bien y las que traigo las considero representativas e importantes.

Ikimashou!

-Battle Royale, de Koushun Takami (1999)
Distopía con pinceladas de terror y de gore, Battle Royale me parece una buena novela para comenzar a leer a autores japoneses. Es una obra enfocada al público joven y su narración es ligera, llena de diálogos y ágil. Por supuesto, quizá por su temática no sea para todo el mundo, pero es sin duda un libro al que siempre tengo ganas de volver. Como fan de la película y el manga, me quedo de lejos con la obra original.
Battle Royale es la historia de un Japón futuro sometido a un régimen dictatorial en el que todo aquello que provenga o esté relacionado con Estados Unidos está vetado. Dentro de este contexto, existe un "juego" llamado Battle Royale, donde cada año un grupo de estudiantes es llevado a una isla donde deberán permanecer hasta que solamente quede uno, con el aliciente de que, si en veinticuatro horas no ha habido ninguna baja, todos mueren. (¿Os suena? A mí me sonó mucho Los juegos del hambre cuando salió).
Más allá de los detalles escabrosos, como la forma en que los estudiantes asesinan o son asesinados, lo interesante del libro reside en el estudio que realiza de cada uno de ellos: cómo reaccionan a la realidad a la que se ven empujados, cómo cambian las relaciones entre ellos, en qué medida pierden la cordura y, en algún caso, por qué han elegido voluntariamente estar ahí. Nanahara, Kawada, Kiriyama, Megumi, Noriko... todos los personajes son analizados desde su pasado, desde aquello que les ha marcado, y es de su bagaje de donde surge la forma en que se enfrentan al desafío de morir o vivir con las cargas de tantas otras muertes. Se tratan cuestiones políticas, sociológicas y psicológicas de una forma clara y sencilla. 
Es una novela que disfruto mucho, que me hace sufrir pero que me atrapa por completo. No transcurre en el Japón real, pero hay en ella muchos elementos propios de la cultura japonesa y no me canso de recomendarla. 

-Confesiones de una máscara, de Yukio Mishima (1949)
Una de las más importantes de la literatura japonesa, esta novela tiene carácter autobiográfico y nos cuenta el proceso de desarrollo de la personalidad y despertar sexual de su protagonista, un joven japonés que por su debilidad física fue criado en cierto aislamiento con respecto a los demás y no consigue sentirse parte de la sociedad en la que crece. Kou-chan, que así se llama, se va fabricando una fachada o máscara que presenta ante el mundo para ocultar su verdadera personalidad, marcada profundamente por obsesiones de la infancia así como su homosexualidad, que también vamos descubriendo junto a él a medida que se va evidenciando.
La importancia de esta novela viene dada porque se trata de un testimonio único de lo que suponía ser homosexual en el Japón de la posguerra, o de cómo era en ese mismo momento (quizá también en el presente) ser un miembro de la sociedad nipona, con sus estrictas reglas de comportamiento y moral. 
Es una novela oscura, difícil en muchos momentos por la crudeza con la que el autor se deja ver a sí mismo, por la sinceridad de lo que se oculta detrás de la máscara. Una novela teñida de muerte, de un erotismo casi enfermizo y de una humanidad a veces asfixiante.

-Kitchen, de Banana Yoshimoto (1988)
Banana Yoshimoto es una muy buena autora para introducirse en las principales tendencias de la literatura japonesa contemporánea, entre las que destacan géneros costumbristas y existencialistas, de reflexión sobre la vida y la muerte, sobre la naturaleza humana y las relaciones.
Kitchen se compone de dos historias cortas, la principal de las cuales lleva el mismo título del libro. En esta Kitchen, una mujer joven se refugia en la cocina de su casa tras el fallecimiento de su abuela; la casa se le queda demasiado grande sin ella. 
El otro relato habla de un personaje, Satsuki, que se enfrenta a la pérdida de su novio corriendo como rutina diaria
Es una novela muy bien escrita que reflexiona sobre la muerte, los lazos familiares y personales y, sobre todo, el proceso de curación y recuperación tras una experiencia tan traumática.
Con una narrativa sencilla y cargada de melancolía, consigue que el lector empatice fácilmente con sus personajes y deja un regusto de tristeza y esperanza, todo mezclado.

-Sayonara, Mio, de Takuji Ichikawa (2003)

La historia de Sayonara, Mio o Be with you, como se lo conoce internacionalmente, llegó a mí a través de su versión televisiva, protagonizada por Hiroki Narimiya. Cuando encontré la novela en castellano en la biblioteca de mi ciudad, años más tarde, me emocioné mucho.
Un año transcurre después de la muerte de Mio y ni su esposo, Takkun, ni su hijo, Yuji, han conseguido adaptarse a la vida sin ella. Takkun no es capaz de hacerse cargo de la casa ni del niño y lleva una existencia triste y sin sentido. Cuando comienza la estación de las lluvias, algo extraño sucede y Mio se materializa frente a ellos, sólo que no les recuerda.
Pese a lo que pudiera parecer dada esta premisa, no se trata de una novela de fantasía, sino que nos cuenta una historia muy real y cotidiana. Mio vuelve para devolverles la alegría, las ganas de esforzarse, para ayudarles a sanar. Los personajes deben enfrentarse ya no sólo a la pérdida, sino también a un reencuentro inesperado y diferente, que les trae a una Mio anterior a ellos a la que devolverán a la familia.
La historia de amor es creíble, normal, cotidiana; nos sentimos parte de ella porque la entendemos. La relación entre padres e hijos también queda plasmada con realismo y ternura.
En general, es un libro amable pero que conecta con el lector porque traduce en palabras cosas que todos sentimos.

-Lo bello y lo triste, de Yasunari Kawabata (1965)

Oki toma un tren a Kioto, donde espera pasar la noche de Fin de Año; en su cabeza lleva la idea de hacerlo junto a Otoko, un amor de hace dos décadas a quien no ha vuelto a ver pero que es la responsable de su éxito como novelista, ya que la obra en que inmortalizó sus encuentros es la que todavía le da de comer.
Lo bello y lo triste es una novela escrita con maestría. Kawabata domina el lenguaje y, con sencillez, lo dota de un lirismo que atrapa. Es una novela que no se puede soltar pese a que algunas cosas nos puedan chirriar, como (en mi caso) el personaje de Keiko, que es un estereotipo en la literatura japonesa; o cierta dosis de misoginia y falocentrismo.
Los personajes de la novela viven cargando siempre con el pasado, un pasado que los ha convertido en lo que son. Fumiko no olvida la amargura por las infidelidades de su esposo, Otoko ama el recuerdo de quien se lo arrebató todo y Oki se victimiza como el hombre que no puede sino rendirse ante la belleza de una mujer. Otoko y su madre son para mí los grandes personajes de la novela, y todas las reflexiones que nos plantea acerca del amor, el matrimonio, los celos y el paso del tiempo son muy interesantes.
Quizá sea más crítica con esta novela que con las anteriores porque la acabo de terminar y recuerdo mejor sus puntos negativos; pero la voz narrativa de Kawabata es una imprescindible en la literatura japonesa contemporánea.

-Diario de Hiroshima, de Machihiko Hachiya (1945)

Cuando era pequeña, vi un documental sobre los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki. Era mi cumpleaños y las imágenes que transmitía el televisor me afectaron profundamente, me impactaron e hicieron que manifestara hostilidad hacia cualquier cosa que llevara el apellido "nuclear" (sigo sin ser fan).
Uno de los primeros libros que le compré al Círculo de Lectores, cuando estaba suscrita, fue este Diario de Hiroshima, que no tiene nada que ver con ninguna de las obras que he analizado hasta ahora: se trata justamente de lo que el título indica, las notas de un médico que vivió en primera persona la desgracia nuclear de aquel seis de agosto. Tiene la narración sencilla de quien escribe por terapia y sin ni siquiera plantearse publicarlo; nos traslada a las condiciones precarias de los hospitales de una ciudad destrozada y a las consecuencias inmediatas en los cientos de personas a las que atendió Hachiya durante dos meses. 
Es una forma distinta de acercarse a la mentalidad japonesa, a cómo esa sociedad responde a la desgracia y, por supuesto, a la pérdida y la enfermedad.

-Kokoro, de Natsume Soseki (1914)

Otra de las grandes obras de la literatura japonesa, Kokoro es una novela sencilla y profundamente reflexiva sobre esas decisiones, a veces impulsivas, que nos cambian. Como Lo bello y lo triste, está cargada de un lirismo basado en la naturaleza y en la identificación de ésta con las emociones humanas.
El personaje principal, un joven sin demasiadas ambiciones (y cuyo nombre no conocemos), se hace amigo de Sensei, un hombre mayor que se muestra misterioso y reservado pero que poco a poco va admitiendo su compañía. La historia gira en torno a la relación de ambos y a las pistas que el protagonista va encontrando sobre la vida de Sensei, la relación con su esposa y un pasado que parece haberle restado las ganas de vivir.
No es una novela que se disfrute por la intriga o el misterio, ya que es fácil atar cabos, pero engancha por la maravillosa narrativa y la forma en que va dando pinceladas a unos personajes complejos y llenos de matices
Dividida en tres partes, mi favorita es sin duda la segunda, en que dejamos de lado a Sensei y viajamos con el protagonista a su ciudad natal; las relaciones familiares están retratadas en este libro con tal maestría que cuesta no encontrarse reflejado en ellas.


Aunque finalmente he decidido no incluirlos, os recomiendo echar un vistazo a las múltiples obras sobre samuráis que han trascendido: El libro de los cinco anillos de Musashi Miyamoto, el Bushido de Inazo Nitobe y multitud de libros nipones y occidentales escritos al respecto. Aunque pueda no interesaros el tema, hay muchos rasgos de la sociedad japonesa actual cuyas raíces podemos encontrar de forma muy clara en las narraciones de la época feudal, los clanes y los guerreros al servicio del honor. 


 ¿Qué obras japonesas habéis leído y cuáles me recomendáis? ¡Hasta la próxima!

domingo, 2 de julio de 2017

Favoritos de junio

domingo, 2 de julio de 2017
¡HA ACABADO JUNIO! ¡HA ACABADO JUNIO! ¡HA ACABADO JUNIO! 

¿Se ha notado mi euforia? Madre mía, ¡creí que nunca me levantaría y vería el curso como algo cerrado y finalizado! No sé si tendré vacaciones o tocará esperar más, pero una parte pesadísima se ha ido, y a ratos ya casi parece que respiro.

No ha sido un mes especialmente productivo en cuanto a la ficción, pero sí que ha tenido momentos frenéticos que me llevo en el corazón para siempre y hoy os comparto. ¡Vamos!


Cine


-Piratas del Caribe: la venganza de Salazar (2017). Soy la tonta de piratas del Caribe y, tras el fracaso total que fue En mareas misteriosas con nuestra internacional Pe, este año ha llegado una quinta entrega en la que se incluía a su señor marido, Javier Bardem. Iba sin esperar nada y me llevé una gran sorpresa. No es un peliculón ni se acerca a los momentos altos de la saga, pero sí que consigue recuperar la esencia de Piratas del Caribe. Aciertos: reducir el tiempo en pantalla de Sparrow, el interesante (aunque algo desaprovechado) villano, el cameo de Paul McCartney y la recuperación de algunas tramas anteriores. Fallos: un protagonista (el hijo de Will y Elizabeth) insulso y prescindible, cosas que pasan porque sí y unos efectos un tanto rarunos en las escenas de Sparrow joven. Como fan de la trilogía primera, me hizo muchísima ilusión recuperar caras como la de Orlando Bloom; y me gusta mucho todo lo relativo a Barbossa en esta cinta.

-Wonder Woman (2017). Protagonizada por Gal Gadot y dirigida por la también mujer Patty Jenkins, Wonder Woman prometía traer algo de calidad al nuevo universo de DC, del que no había visto nada hasta ahora. No es una película especialmente compleja; pero, como cinta de superhéroes para todos los públicos, funciona muy bien. Nos lleva a los orígenes del personaje, desde niña hasta que su rutina cambia y se ve empujada al mundo exterior más allá de la isla de Themiscyra. Diana se ha criado en el aislamiento y no comprende muchas de las cosas que se encuentra al llegar a Londres; tampoco está familiarizada con la naturaleza humana y tiene unas ideas de bien y mal muy infantiles. El personaje evoluciona y se enfrenta a la madurez al tiempo que va desarrollando sus poderes. Con unos secundarios muy interesantes (hola, Elena Anaya) y sin dejar de entretener nunca, es una cinta muy disfrutable. Hay a quien no le gustó David Thewlis, pero yo le vi estupendo (también le tengo mucho cariño al actor). 

-Coherence (2013). Ayer dije adiós a junio viendo esta cinta por la noche y, aunque es un thriller sin sustos, llegué a pasar un poquito de miedo. Se trata de una película enfocada a lo psicológico donde se transforma la cena de un grupo de amigos en la paradoja de Schrödinger. Rodada sin apenas presupuesto, crea una atmósfera de intimidad y realidad incrementada por las interpretaciones, que beben mucho de la improvisación. Seguimos a Emily y sus amigos sin saber muy bien en qué momento dejan de ser ellos mismos o si lo hacen; nos llegamos a perder, a sentir que nos hemos equivocado de casa, a desconcertar. Aun con sus pequeñas incoherencias (sí), maneja conceptos lo suficientemente disfrutables. Eso sí, lo mejor de todo son las preguntas que nos plantea a un nivel más filosófico y moral: ¿quiénes somos realmente?, ¿qué es lo que nos define?, ¿quiénes podríamos ser?, ¿lo que creemos que son los demás es lo que realmente son? Leía en una web que los protagonistas buscan reafirmar su Yo y, para ello, realizan acciones que los alejan de sí mismos. La forma en que se nos plantea al ser humano en esta cinta es fascinante.
¿Más alicientes? El señor Nicholas Brendon (Xander para los amigos), claro.


Series

Llevo ya una temporada un poco desconectada de las series y este mes no he terminado ninguna occidental, pero sí he visto un dorama y de él voy a hablar.

-Boku, unmei no hito desu (2017). Cualquiera que sepa un poco de series japonesas se habría emocionado como yo lo hice al enterarse de que Kazuya Kamenashi (Kame) y Tomohisa Yamashita (Yamapi) estaban haciendo un nuevo dorama juntos. Nobuta Wo Produce (2005) es uno de los títulos imprescindibles de la ficción televisiva nipona, y la que unió a estos dos idols por primera vez cuando eran más jovencitos. Boku, unmei no hito desu no está a la altura y se queda como un título más, pero las interacciones de los dos actores son suficiente para querer ver el siguiente capítulo. Yamapi reaparece en un personaje cercano a aquel Akira, pero el de Kame es mucho menos interesante que Shuji. Empecé a ver la serie bastante escéptica debido a su temática y a ese mensaje tan dañino de: "insístele a la chica, que tarde o temprano te hará caso"; pero al final les cogí cariño a los personajes y me enganchó. Lo olvidaré enseguida, pero agradezco infinitamente haber podido volver a tenerles juntos en pantalla.


Libros y cómics


-La memoria del agua, de Emmi Itäranta. Como ya escribí en su momento una entrada al respecto, voy a ser muy breve: novela sobre un futuro en el que la escasez de agua ha cambiado por completo a la humanidad, y en el cual Noria debe enfrentarse a una serie de decisiones que determinarán el rumbo de su vida. La narrativa de Emmi es maravillosa, su descripción de ese mundo tan distinto resulta creíble desde el principio y los personajes principales nos resultan tan reales como nosotros mismos. Tiene sus fallos, pero los aciertos ganan por goleada.

-Tomos 20, 21 y 22 de Ataque a los titantes. Norma Editorial viene publicando esta serie cada tres meses y por fin llegó el momento del tomo 20. Sin embargo, se trata de un volumen tan álgido que era imposible detenerme ahí y esperar hasta septiembre. Me he leído el 21 y 22 en Internet y me alegro de haberlo hecho, ya que han sido capítulos de explicaciones, de cierre de muchísimas tramas, de luz sobre todo aquello que nos preguntábamos acerca de los titanes. He sufrido con estos tres tomos, pero me he quedado tranquila al comprender muchas cosas y afrontar el comienzo de una nueva etapa. ¡Qué ganas de más!


Conciertos


-HIM. Como ya he dedicado muchas líneas y lágrimas a desmenuzar esta noche y este concierto, tampoco voy a alargarme. Los quiero infinito, fue un regalo increíble y no asumo que se vayan por caminos distintos. No me siento despedida de ellos y no creo haber tenido suficiente de su love metal; pero les agradezco cada canción que está ya en mi sangre. 

-Download Festival Madrid. Este año ha sido el primer Download Festival celebrado en España, ¡y vaya locura! Lo viví en medio de días de trabajo y oposiciones, a caballo entre Madrid y San Martín de Valdeiglesias; dormí los dos días previos a los exámenes una media de tres horas, y me quedé tirada en Usera de madrugada a merced de las cucarachas. Pero, ¡en fin!, me lo pasé tan bien. Me encanta de los festivales que puedes ver un poco de esto y de lo otro, que hay ratos para tirarse en el césped y momentos de darlo todo frente al escenario. Hubo muy buen ambiente, la organización no lo hizo mal (pese a lo que diga la gente) y pude ver grupos que no esperaba tener nunca delante. ¿Ejemplos? Sí, claro: System of a Down (¡alucinen! Y cómo suenan en directo), Linkin Park (habría preferido no verlos, la verdad), Gojira (espectaculares), Mastodon (de los mejores directos), Five Finger Death Punch (geniales), Opeth (distintos y muy interesantes), In Flames (muy bien), Iced Earth (muy bien)... Ah, sí, y mis predilectos: Apocalyptica; vinieron con una versión breve de su gira de veinte aniversario del álbum con el que lo cambiaron todo, y con el cuarto cello: Antero, sobrio y excelente. Apocalyptica en directo es una de mis cosas favoritas de la vida.
Estoy que me muero por saber qué va a acarrear el Download de 2018.


Música

Temas que me han acompañado este mes:

-The only high de The Veronicas. Estas mujeres cada día lo hacen mejor y no puedo estar más orgullosa de ellas:


-Lonely de SISTAR. Nunca pensé que me lo tomaría tan bien el día que mis chicas de SISTAR decidieran separarse, pero han hecho las cosas de la mejor manera hasta el final: sacando una nueva canción, promocionándola en televisión y explicando que la vida, sencillamente, cambia; que hay que perseguir las metas y que a veces esto pasa por dejar de trabajar con las personas que hemos tenido a nuestro lado durante mucho tiempo. Lonely es una buena canción para despedirse y yo tengo muchas ganas de apoyarlas hagan lo que hagan a partir de ahora.


-Hearts at war de HIM. Ha sido el mes de HIM, de volver a canciones que hacía años que no escuchaba, de llorar de nuevo con toda su discografía. Y, como veis, de enamorarse de temas que nunca se habían encontrado entre mis favoritos. Tal es el caso de Hearts at war, que he redescubierto y me ha emocionado más que nunca. Poesía, poesía, poesía.


-Aerials de System of a Down. Ver a esta gente en concierto es una de esas cosas que nunca pensé que ocurrirían. Aunque a día de hoy sigo más a Serj en solitario, su directo fue impresionante y demostraron por qué están donde están. Tocaron su repertorio más conocido y no dejaron espinitas pendientes. Quizá una de las canciones que más me hayan emocionado siempre, y que también lo hizo ese día, sea Aerials (el bajo, la guitarra, esa(s) voz(es) maravillosa(s) y una letra que habla de todos nosotros); y a ella he recurrido mucho este mes.



En fin, ¡creo que no me dejo nada demasiado importante! Espero poder leer y ver mucho más en julio. Lo que pienso hacer, seguro, es descansar como no he podido hacerlo hasta ahora. Si me dejan, claro.

¡Sed felices!

domingo, 25 de junio de 2017

[Domingo de Poesía] Hombres que son como lugares mal situados

domingo, 25 de junio de 2017
Ah, la Feria del Libro de Madrid. Los que ya me conocéis sabéis cuánto significa para mí; los que no, bajad un par de entradas y ved qué mal hablo para la cámara.
La de este año fue una Feria de dejarse llevar y descubrir títulos y autores; de apuntar muchos nombres en la libreta. Sin duda, una de esas grandes sorpresas fue el autor del que hoy hablo, que me cautivó con un título (el de esta entrada) y me tiene con apenas unos cuantos poemas. Creo que se va a quedar en mi estantería y en mi vida por mucho tiempo.


DANIEL FARIA


Daniel Augusto da Cunha Faria nació en Paredes (Oporto, Portugal) en 1971. Su vocación religiosa le llevó a entrar en el monasterio de São Bento da Vitória a los veintiséis años; allí escribió sus obras principales antes de fallecer a los veintiocho, en 1999, a causa de un accidente doméstico.
A día de hoy, se le reconoce como uno de los poetas más distintivos de la tradición portuguesa de las últimas décadas, con una voz única y rompedora. 
Motivos recurrentes en su obra son el silencio como fuente de iluminación e inspiración, la poesía como camino espiritual y la fe. Se trata de versos profundamente meditativos sobre la condición humana, cargados de luz y plasticidad. De esos que abrazan el alma.
Sus libros principales son: Explicación de los árboles y de otros animales (1998), Hombres que son como lugares mal situados (1998) y Los líquidos (2000; póstumo).


HOMBRES QUE SON COMO LUGARES MAL SITUADOS

Las piezas que comparto no llevan más título que el del libro donde aparecen. Si esto no es poesía, la poesía no existe.


Hombres que son como lugares mal situados
Hombres que son como casas saqueadas
Que son como sitios fuera de los mapas
Como piedras fuera del suelo
Como niños huérfanos
Hombres sin huso horario
Hombres agitados sin brújula donde reposar

Hombres que son como fronteras invadidas
Que son como caminos tapiados
Hombres que quieren pasar por los atajos fumigados
Hombres sulfatados por todos los destinos
Desempleados de sus vidas

Hombres que son como la negación de las estrategias
Que son como los escondrijos de los contrabandistas
Hombres encarcelados que se abren con navajas

Hombres que son como daños irreparables
Hombres que son supervivientes vivos
Hombres que son como sitios desviados
Del lugar


(...)

Hombres que son como proyectos de casas
En sus balcones inclinados hacia el mundo
Hombres en los balcones orientados hacia la vejez
Muy dañados por las intemperies

Hombres cargados de vasijas esperando la lluvia
Parados a la espera
De un compañero posible para el diálogo interior

Hombres orientados hacia un modo de ver
Una mirada fija como quien viene caminando al encuentro
De sí mismo
Hombres tan poco preparados tan desprevenidos
Para recibirse

Hombres bajo la lluvia con las manos en los ojos
Imaginando relámpagos
Hombres encendiendo lumbre
Para secarse el rostro para cerrar los ojos
Tan poco preparados tan desprevenidos
Tan confusos a la espera de un sistema solar
Donde sea posible una sombra mayor


Traducción realizada por Luis María Marina para Ediciones Sígueme. Vale la pena echarle un vistazo, ya que se trata de una edición bilingüe y los originales en portugués son una virguería.

¡Feliz domingo!
~House of the silent~ © 2014